María del Puy Alvarado

ENTREVISTA CON MARÍA DEL PUY ALVARADO

Licenciada en Ciencias de la Información, Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Producción por la Escuela de la Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). Durante su segunda carrera decidió luchar por dedicarse a lo que realmente le gustaba, el cine, y no parar hasta conseguirlo. A día de hoy, a la vista está que después de dieciocho cortometrajes, con numerosos premios a nivel nacional e internacional, con tres nominaciones y un premio en los Goya, lo ha conseguido. A pesar del desconocimiento generalizado hacia la cultura del cortometraje y de la dificultad de difusión en comparación con los largometrajes, en este contexto has sido capaz a lo largo de su carrera de dar a conocer sus obras, no solo dentro de las fronteras españolas.

Sabemos que fue durante tus estudios, pero ¿cómo surgió tu interés por hacer cine?

Siempre me ha gustado el cine, pero desde finales del instituto, como a los diecisiete o dieciocho años empecé a ver más películas e interesarme por el cine clásico. Decidí estudiar una carrera vinculada al audiovisual, pero no logré la nota necesaria para entrar en Comunicación Audiovisual, por lo cual me matriculé en Publicidad y Relaciones Públicas, cuyos primeros años eran en común. Estando ya dentro de la carrera, intenté cambiarme, pero no era fácil; entonces, durante esos años, me dediqué a leer revistas y libros de cine, a ir mucho al cine, a alquilar VHS en los videoclubs… De hecho, trabajé también en un videoclub para financiar parte de mis estudios. Cuando acabé la carrera, decidí entrar en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid y me diplomé en Producción. Fue un interés que se fue creando poco a poco, desde joven, y que se fue consolidando a lo largo de los años en la Universidad.

¿Creías que estabas preparada para trabajar en el mundo audiovisual al terminar tus estudios de cine? ¿Cómo valorarías la formación adquirida en estos años de experiencia?

Cuando terminas de estudiar, la verdad es que nunca estás lo suficientemente preparado, estás terminando la escuela, la ECAM era muy práctica… habíamos hecho muchas prácticas y yo ya había producido mi primer corto en tercero de carrera, un corto muy grande, nunca he hecho un corto igual, fue una experiencia bonita y dura a la vez. La verdad es que, si te soy sincera, nunca me planteé si estaba preparada para trabajar en el mundo audiovisual, directamente me puse a producir cortos y monté la empresa.

Bueno, yo creo que el saber no ocupa lugar y nunca es tarde para aprender cosas. Cada día que trabajo y me levanto, aprendo algo nuevo, cada año aprendo algo nuevo, pero bueno llevo trece años con una empresa, así que me siento plenamente preparada para trabajar en el audiovisual aunque tenga un grandísimo camino por delante por recorrer.

¿Cómo fue llegar al mundo de la producción audiovisual?

A la producción audiovisual llegué plenamente en la ECAM. Entre la Universidad y la ECAM dediqué un año entero a estudiar producción en el Instituto Oficial de RTVE y en el Instituto del Cine, y descubrí que la producción me gustaba mucho, me encantaba el concepto de producción creativa. Esto llegó como al final de la carrera, antes no lo tenía claro; cuando estudiaba en la Universidad, tenía dudas, en algún momento incluso me llegué a plantear la dirección de arte. Llegar al mundo de la producción fue bonito, fue interesante, fue emocionante porque lo primero que hice fue producir un corto que se tituló Luminaria que estuvo en muchos festivales, lo seleccionó Madrid en Corto en su primera edición, lo acompañé, viajé… Fue un proyecto muy bonito a pesar de lo duro que fue y algún agujero económico que me dejó.

¿En qué ámbitos del cine trabajas/has trabajado?

En cine casi siempre he trabajado en producción, dentro de esta estoy también en la parte de promoción, acompaño a las películas desde su gestión inicial, o gestación creativa inicial, hasta la promoción y la parte final, que es lo que estoy haciendo ahora con Madre, la película. Estoy muy volcada en cada decisión de marketing, así que es algo que hacemos entre la distribuidora y las productoras, me gusta implicarme hasta el último minuto, el otro día tuvimos una reunión y estuve sugiriendo un montón de cosas… Y he trabajado también en distribución, hemos tenido distintos proyectos de distribución de cortos en salas comerciales. He trabajado y sigo trabajando en producción de eventos cinematográficos, como festivales de cine, aunque cada vez estoy más centrada en la producción pura y dura cinematográfica, y la producción de cortos me ha acompañado desde 2004. Ahora mismo estamos preparando otro cortometraje para el otoño.

Habiendo trabajado en todos estos aspectos del mundo del cine y medios audiovisuales, si tuvieses los medios económicos que te permitiesen dedicarte a lo que quisieras, ¿por cuál de todos te decantarías?

Me decantaría por la producción de cine, pero es que estoy ya en ella. No tengo el dinero para producir una película, sí para producir un corto. Un corto, si lo quiero hacer, lo hago ¿no? La productora Malvalanda se lo puede permitir. Si fuera rica, creo que tal vez me dedicaría solo a la producción de cine pero también financiaría los proyectos. La financiación de proyectos en el modelo europeo viene muy vinculada a una ley, a las televisiones públicas y privadas, al apoyo estatal… es decir que la financiación pura y dura porque un productor pone el dinero encima de la mesa en España no existe a día de hoy. Yo no conozco ningún caso con películas de altos presupuestos, no digo de películas de bajito presupuesto, pero películas de más de 200.000 o 300.000 euros se financian por distintas vías. Y en Europa tampoco conozco ningún caso, tal vez exista… pero creo que eso es más propio de los estudios de Hollywood.

Al empezar tu carrera ¿has sentido en algún momento que tu entrada en la industria de cine se complicaba por el hecho de ser mujer? Esto es, ¿te has sentido alguna vez discriminada por ser mujer? (Hemos leído en una entrevista con El diario que varias veces durante un rodaje te han preguntado dónde estaba tu jefe…)

Sí, me han preguntado varias veces “¿Dónde está tu jefe?”, pero más en reuniones con colaboradores o con hombres con los que trabajo que igual a la hora de firmar un contrato, estás negociando todo, llega el momento de firmar y te preguntan por tu jefe. Tal vez en algún rodaje me ha pasado, ahora no recuerdo, pero sí me acuerdo de que, el año pasado, una jefa de equipo, el primer día que llegó a la reunión de la película, después de que me presentaran como la productora, reaccionó con un “Ah, ¿eres del equipo de producción?”, la otra persona insistió “No, productora” y ella dijo entonces “¡Ay, es que eres muy joven!”. En realidad no soy tan joven (risas) pero lo puedo parecer. El machismo es una realidad, existe en la vida profesional de muchas mujeres, no me atrevo a decir de todas, porque seguramente no es cierto, pero sí de muchas. Y cuando más te elevas, cuando tienes cargos de responsabilidad, todavía la situación se complica más. Creo que queda un larguísimo recorrido todavía, en el mundo del cine las cifras son todavía desiguales y hay que trabajar en ello. Afortunadamente, cada vez hay más directoras, gracias a la Ley de Discriminación Positiva, y poco a poco espero que haya más jefas de equipo y que se rompan esos techos de cristal. Es súper importante la presencia de mujeres en el cine, delante y detrás de las cámaras. Y hasta que no haya más mujeres detrás de las cámaras, en puestos de responsabilidad tampoco van a cambiar las historias que se cuentan, ni las mujeres que hay delante. Es importante que haya guionistas mujeres, productoras, directoras, porque somos el 50% de la población. Pero el machismo existe y es una realidad en muchos ámbitos profesionales, las cifras hablan por sí solas. Y aquí abro paréntesis y te recomiendo que abras el informe CIMA.

¿Alguna vez has notado que le pasaba eso a una mujer (que no se sentía cómoda al ser mandada por una mujer)? ¿De qué forma?

No, la verdad es que ahora no recuerdo ningún caso en el que alguna mujer no se haya sentido cómoda con que yo fuera la jefa. De hecho, lo que hablaba antes de una jefa de equipo que dudó si yo era productora no era tanto por ser hombre o mujer, que probablemente también, sino porque le parecí muy joven y probablemente está esa idea que tenemos todos en la cabeza de que un productor tiene que ser un hombre mayor y con un puro. No creo que fuera machista ella cuando lo dijo, pero todos y todas estamos bañados con el machismo.

¿En tus producciones, por ejemplo, contabas con equipos con más hombres que mujeres? ¿Cuántas mujeres conforman el equipo de producción, rodaje y postproducción de tus obras?

Mi equipo más cercano, todas mis ayudantes y asistentes cercanas son mujeres y lo han sido siempre en estos trece años que llevo dirigiendo la empresa Malvalanda. He tenido hombres en los equipos de producción y he tenido mujeres, pero el núcleo duro de Malvalanda, o el más cercano a mí han sido mujeres, ahora mi mano derecha es una mujer. Siempre trato de que haya un equilibrio entre hombres y mujeres, en los equipos de producción, en las jefaturas y, en general, en los equipos. Es algo que con los años pienso que es importante, que cuando tú también decides, ayudes a que las cosas puedan mejorar en ese sentido.

¿De qué crees que depende esta proporción de hombres y mujeres?

Pues depende de muchas cosas, volvemos a lo que hablábamos antes: 1: el techo de cristal, en el mundo laboral en general, y 2: los referentes. Creo que si no hay referentes de mujeres líderes, es muy difícil que una chica joven diga “yo quiero ser líder”, o “quiero ser directora de cine”, o “quiero ser presidenta del gobierno”, creo que es muy importante.

¿Crees que los puestos en este sector están estereotipados (mujeres, programación o gestión; hombres puestos técnicos y de mando)?

Hay muy pocas directoras de fotografía mujeres en el cine mundial y en España. Este año se ha creado una Asociación de Mujeres Directoras de Fotografía y son unas cuantas asociadas pero les está costando mucho romper el techo de cristal, igual están en otros ámbitos del audiovisual. Desde que llegó la Ley de Discriminación Positiva y se puntúa, por ejemplo, a las directoras de fotografía en las subvenciones, me consta que están entrando en los equipos más directoras jefas de fotografía, que están consiguiendo romper esas barreras.

En su día fuiste estudiante y ahora profesora de la UCM, y nos gustaría saber cuál es tu reflexión en torno al desarrollo de las clases en los estudios de Medios Audiovisuales, ¿notas desigualdad en esta institución pública o consideras que el número de alumnas es proporcional al de alumnos?

Pues en la UCM no tengo las cifras, pero actualmente me han dicho que hay más mujeres en la facultad que hombres. En Publicidad desde luego son muchas más mujeres, y en Periodismo y en Comunicación Audiovisual, por ahí debe de estar. No me ha parecido que esté desproporcionado, lo que sí suele suceder, y es ya estadístico en la universidad española, es que las mujeres sacan mejores notas. Por eso es curioso que haya muchísimas mujeres en la universidad que saquen mejores notas y que no accedan a los puestos altos o de responsabilidad.

¿En qué aspectos crees que ha cambiado esto hoy en día respecto a cuando tú estudiabas allí?

Bueno, han cambiado muchísimas cosas desde que yo estudiaba; de hecho, en los últimos años ha habido un punto de inflexión muy grande. Yo siempre pensaba que el feminismo estaba muy vinculado a una serie de derechos de igualdad que ya habíamos adquirido: mi madre no podía votar, yo sí; mi madre no podía ir al extranjero sin que mi padre o su padre le firmara un papel. Es decir, que yo pensaba que ya habíamos adquirido una serie de derechos que hacían que la igualdad existiera: éramos muchas las mujeres estudiando, había mucha igualdad, mi madre era una mujer feminista y trataba de que la igualdad existiera también en casa… Entonces, bueno, no sabía realmente, no había sufrido tan frontalmente el machismo, pero luego en la vida, poco a poco, te vas dando cuenta de que las cosas no son como creías, que no tenías los ojos suficientemente abiertos y que el mercado laboral es complicado en este aspecto en algunos momentos, no siempre. Estoy rodeada también por muchos hombres de mi generación que son muy feministas, lo que pasa es que todos y todas estamos mojados por el machismo. Eso sí, estoy supercontenta porque veo a mis alumnas y me veo a mí, veo a mi madre y me veo a mí, y creo que hemos avanzado muchííííísimo en estos últimos años. Muchísimo, desde que yo nací hasta ahora y desde que yo salí de la universidad hasta ahora se tratan temas: el feminismo, la igualdad, la mujer es muy importante… De hecho, acabo de leer en el periódico que en el discurso de investidura de Pedro Sánchez uno de los temas en los que se va a centrar va a ser el feminismo. Pues me parece muy bien que se hable del feminismo, si todo sirve para que exista la igualdad entre todos.

A día de hoy, respecto al tema concreto del apoyo a las mujeres cineastas, ¿cómo percibes tú la actual situación del cine español hecho por mujeres – a nivel de formación, acceso al trabajo, acceso a la financiación y redes de colaboración?

Creo que tanto hombres y mujeres tenemos el mismo acceso a la formación. Tampoco hay tantas diferencias en el acceso al trabajo, como empiezas por abajo, siendo meditoria auxiliar… En cuanto al acceso a la financiación, depende de si te refieres a la producción o a la dirección: en ese sentido las directoras lo tienen todavía más complicado y las cifras dicen que las películas que dirigen las mujeres tienen mucho menos presupuesto, que cuesta mucho más confiarles grandes presupuestos.

Y a consecuencia de esto ¿Cómo crees que se ha transformado el panorama cinematográfico para las mujeres en España desde que tú empezaste a hacer cortometrajes hasta ahora?

El panorama se ha transformado mucho en los últimos años. Viene muy marcado por la aparición de asociaciones de cineastas que reivindican los derechos en un momento de inflexión del feminismo muy fuerte en España, en todos los contextos sociales y culturales, con una ley de apoyo y una ley de discriminación positiva. En relación a los cortometrajes, no tengo cifras exactas de cuántas mujeres producen o dirigen cortos, pero, desde luego, son más hombres. No creo que en el corto y en el largo haya tantas diferencias. El estudio de CIMA, que ya he mencionado, creo que sí da datos concretos.

Centrándonos ahora en tu obra, que ha sido galardonada en varias ocasiones, ¿crees que habría sido recibida de forma distinta si fueses hombre?

En relación a los premios no creo que hubiera sido galardonada menos si hubiera sido hombre.

Siendo productora, incorporando mujeres como personajes protagonistas de tus cortos ¿consideras que tus películas son femeninas? ¿Son trabajos muy personales?

Sí, me parece muy importante incorporar mujeres protagonistas a los cortos y a los largos y a todas historias que se cuenten. Tiene que haber más mujeres y de edades más diversas.

De hecho yo abordo mucho el tema de la mujer. Hemos hecho una serie de cortometrajes sobre la situación de la mujer en el mundo.

Como mujer ¿Cómo se vive de la producción cinematográfica en España? ¿Y como hombre? ¿Te parece necesario hablar de si, por tu condición de mujer, es más difícil todavía?

Somos muchas menos mujeres en la producción cinematográfica y, objetivamente, las reglas de contratación son iguales para hombres y para mujeres. Lo que habría que analizar es que somos muchas menos ¿por qué sucede? Es ese el punto clave de la cuestión.

Tres de los cuatro cortometrajes nominados al premio Goya a la mejor dirección novel este año eran mujeres. ¿Vamos por el buen camino?

Sí claro, vamos de buen camino. Las cosas están cambiando.

¿Cuál crees que es la solución para llegar a una igualdad en el panorama cinematográfico (si tiene que haberla, si no existe aún)?

Quedan años todavía para llegar a la igualdad en el cine, como en otros muchos ámbitos, pero si miras hacia atrás desde que se instauró la democracia española, hasta el día de hoy hemos avanzado muchísimo. Hemos avanzado mucho más rápido en muy poco tiempo que en cuarenta años. Y es muy buena señal que se hable tanto del feminismo.

¿Es la conciliación familiar entre tu vida personal y profesional un asunto que te preocupe? ¿Ves al respecto alguna diferencia con tus colegas de profesión varones?

La conciliación personal es un problema. No me gusta llamarla familiar, prefiero hablar de conciliación personal, y creo que la conciliación personal es un problema, tanto para hombres como para mujeres, pero para ellas ese tema tiene mayor peso. Es muy complicado responderte esta pregunta en tan poco espacio. Porque creo que la conciliación es una gran asignatura pendiente de nuestro país en todos los sectores.

En el cortometraje Madre una madre se preocupa mucho por su hijo que está con su padre de vacaciones pero ha desaparecido, por lo cual el hijo se queda solo. ¿Consideras Madre un cortometraje femenino?

Madre es un cortometraje con una mujer protagonista, con una actriz única. Para mí, el gran valor de esa historia es que esté protagonizada por una mujer, luego también está la madre. Físicamente nunca vemos al niño y, bueno, no sé, depende de qué entendamos por cortometraje femenino. No lo sé. Yo creo que un padre también se preocuparía mucho y a él le pasaría lo mismo si estuviera al otro lado del teléfono.

¿Por qué habéis decidido hacer un largometraje de este cortometraje?

Nos lanzamos a hacer el largometraje a partir del cortometraje porque creíamos que había material para crear una película muy potente. Decidimos desarrollar la historia y el corto será la primera secuencia del largometraje.

Tus trabajos producidos han sido nominados en tres ocasiones a los Premios Goya: Luchadoras, La primavera rosa en México y Madre. ¿Crees que eso ha ayudado a generar una visión más femenina en el panorama cinematográfico español?

No sé si ha ayudado a crear una visión más femenina en el panorama cinematográfica español. Lo que sí, estoy concienciada con los temas y los proyectos que elijo, y cada vez más. Antes esa temática me preocupaba, ahora estoy más en lo consciente. A la hora de seleccionar y elegir qué proyectos quiero desarrollar. Es muy  importante que haya mujeres. Me gusta apoyar historias con protagonistas femeninas para tratar de igualar un poco y dar oportunidades. Lo importante es la historia y es desde donde elijo, pero sí que intento estar muy atenta a mis elecciones.

Según tú ¿qué medidas ayudarían a las mujeres para entrar en la industria cinematográfica española? ¿Qué les recomendarías a otras mujeres para ‘meter la nariz’ en el mundo del cine?

Creo que en la industria española vamos por el buen camino. Poco a poco se están incorporando más mujeres, probablemente podrían existir más medidas, pero creo que se están haciendo muchas cosas. Ahora mismo, no sé decirte una medida concreta, pero vamos por un buen camino y creo que estar concienciado del tema, que se hable tanto de estos asuntos es importante. También lo es que se sepa y se interiorice que 50% de la población somos mujeres y que esa historia se contara también desde el punto de vista de la mujer. A otras mujeres les recomendaría que la única manera de entrar en el cine es trabajando mucho. Les aconsejaría, sobre todo, que estudiaran cine, que fueran a una buena escuela. Hay grandes directores y directoras autodidactas pero creo que si tienes la oportunidad de estudiar, tienes que hacerlo. También es necesario leer muchísimo: libros, revistas de cine, novelas en general; ir, por supuesto, muchísimo al cine, ver muchísimas películas, saber qué se está produciendo, ir a festivales; en definitiva, moverse mucho y estar atento, porque nunca sabes en qué libro o en qué periódico vas a encontrar la historia que te inspire una película.