María Cañas

ENTREVISTA CON MARÍA CAÑAS

María Cañas nació en 1972 en Sevilla y es, hoy en día, una de las artistas sevillanas más reconocidas internacionalmente. Ella se define como “una agitadora cultural, “quitamiedos”, “quitapenas”, pirómana de mentes, activadora del pensamiento crítico, educadora en la libertad, en la alegría y la irreverencia”. La sevillana se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla. En la facultad de Filosofía hizo su doctorado en Estética e Historia de la Filosofía y un máster en Postproducción digital. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios como el Premio a la Mejor Película por EXPO LÍO’92 en el Festival Márgenes 2017. En su arte recicla obras ya existentes; así, mezcla diferentes elementos para criticar temas actuales, como la discriminación de la mujer, el machismo, la doble moral o el maltrato animal. Sus obras se han presentado en numerosos festivales, ferias, eventos, centros de arte, museos y galerías nacionales e internacionales.

¿Cómo surgió tu interés por hacer cine experimental?

Llevo haciendo arte desde muy pequeña, el arte fue para mí una herramienta de supervivencia psicológica y es mi religión. Hago arte y videoguerrilla porque necesito un lugar en donde sea lo que no es. Me esfuerzo por vivir la vida con arte, nutrirme de todo lo que me arrebata y crear; crear algo que sacuda el alma y las tripas, que haga suspirar, gemir, levitar, llorar, reír, delirar… en definitiva, sentirse jodidamente viva y despierta.

Empecé pintando y haciendo collages manualmente. Pero para mi velocidad mental, el modo de expresar miles de ideas y contar historias fue la producción digital y la narración audiovisual. Principalmente me expreso con el vídeo y me inspiro en la vida, porque como Henry Miller escribió “Hay que salir ahí fuera y atrapar una buena tormenta”.

Fue una revolución para mi generación el paso de la máquina de escribir al PC doméstico y la llegada de internet a nuestros hogares. El sencillo y barato acceso a todo tipo de herramientas de edición digital, la filosofía del “hazlo tú mismo” y de  la remezcla, el bajo coste, la serie B la cultura libre del reciclaje, la autogestión, la economía del trueque… nos dieron alas.

Tengo presente que uno de los grandes objetivos del arte es enseñar a repensar el mundo, hacer visible lo invisible. Y estas palabras de Bukowski siempre salen de mis labios: «Cuando todo se iba al carajo, siempre estaba la poesía para salvarme el culo».

Si tuvieras que posicionar tu obra en la tradición cinematográfica, ¿de qué corrientes o movimientos artísticos dirías que es heredera? ¿Con la obra de qué directores/ artistas sientes que la tuya dialoga?

Las claves de mi inspiración como artista están en mi propia vida, en todo lo que he vivido y soñado, en todos los libros que he leído, en todas las películas que he visto, en mis viajes y amores… Infinitas fuentes me inspiran y encienden. Mi formación es como un crisol donde todo cabe.

Al conocer el trabajo de francotiradores y agitadores audiovisuales que cuestionan y transgreden los fundamentos del arte y el cine clásicos, por medio del cine experimental, el documental de creación, el found footage, el cine-ensayo… rompiendo las reglas del juego y tratando de explorar sin límites la verdad oculta de las imágenes, sentí la imperiosa necesidad de agitar, sospechar y recrear imaginarios.Hablo de visionarios como Varda, Pasolini, Val del Omar, Marker, Anger, Farocki, Herzog, Buñuel, Martin Patino, Welles, Godard, Bonet, Bollaín, Rosenblatt, Eloy de la Iglesia, Zulueta, Lynch, Von Trier, Deustch, Muller, Gordon… y tantos otros ejemplos de una actitud ética ante su oficio y ante la realidad social, una visión del mundo coherente y una capacidad de comprensión humana que lo alejan de la frivolidad y el exhibicionismo casposo que reinan en la actualidad.

Infinitas influencias me arrebatan. Corrientes estéticas que acaparan principalmente mi interés: found footage, cultura de archivo, Punk, Surrealismo, Dadaísmo (Duchamp y sus readymades: cualquier objeto encontrado puede ser arte), tremendismo, détournement, Situacionismo, cultura popular, leyendas urbanas, contrainformación, teorías de la conspiración…

¿Entre ellos hay alguna mujer?

Agnes Vardá, Fiona Tan, Candice Breitz, María Ruido, Virginia García del Pino, Virginia Villaplana, Chus Gutierrez, Mercedes Álvarez, Helena Taberna, Zoraida Roselló, Laura Baigorri…

Siendo mujer cineasta e incorporando temáticas relacionados con la mujer, ¿consideras que tus vídeos son femeninos?

No. Creo que el arte es universal y va más allá del género de quien crea. No me gustan las etiquetas, ni los sambenitos. Pero en estos momentos de lucha feminista por la igualdad, desgraciadamente, no queda otra a veces.

Ser mujer y estar todo el día hablando de ello me parece tan cateto como ser sevillano y estar todo el día alardeando de Sevilla. No creo en el género como leitmotiv, “cá uno es cá uno”, que decía el clásico. Aproximarse al arte solo a través de la perspectiva de género me parece algo reduccionista. Siento que una artista total trabaja sobre emociones universales que no poseen género. Despobla su visión de prejuicios y se posiciona ante las cosas de forma desinhibida y apasionada, como los niños, los locos y los animales. La libertad artística en mi trabajo, se impone por encima de las cuestiones genéricas, aunque reflexiones acerca de las mismas estén presentes. Para mí, la identidad es un proceso abierto, en construcción permanente, una incógnita sin respuesta. Abogo por la vindicación de todo tipo de identidades: nómadas, híbridas, en fuga y venideras, y por nuestra aproximación a los feminismos de la diferencia de Braidotti, Haraway, Butler, Preciado… Por ese deseo constante de ser uno y otros géneros, que tan bien expresa Virginia Woolf: “Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser mujer con algo de hombre y hombre con algo de mujer. Dos sexos ya son pocos, dada la variedad y vastedad del mundo”.

Generalmente, ¿consideras que en los  festivales se ven más hombres que mujeres?

Sí. Es una realidad que las mujeres tenemos menos visibilidad y oportunidades. Aunque me alegra comprobar que cada vez estamos presentes más mujeres creadoras y activadoras en el panorama artístico y cinematográfico actual.

¿Cuántas mujeres conforman el equipo de producción, rodaje y postproducción de tus obras?

Solo dos hombres, mi madre y yo. Guillermo, mi montador, y David, mi ayudante de documentación, mi camello de archivos, a los que estoy muy agradecida. Mi madre, a la que debo todo mi arte y pasión cinéfila y cinéfaga, es mi correctora de premontajes y supervisora moral, porque mi humor y tremendismo no tienen límites y continuamente me tengo que autocensurar. Mi equipo es muy reducido, por falta de presupuesto, te acostumbras a trabajar con lo mínimo y ya no necesitas más. Somos ya, después de tantos años, una familia.

¿De qué forma has tenido que demostrar tu valía para el puesto?

Trabajando muchísimo.

Pienso que no hay nada más revolucionario que el ir completamente por libre, sin casarse con nadie, porque comprometerse ideológicamente significa terminar siendo absorbido por el sistema en alguna de sus múltiples facetas. Los espíritus libres no admiten certezas, ni mandamientos, ni dogmas. La libertad no soporta la santidad, ni las modas, ni el poder dictatorial. Me interesa experimentar la vida desde la contradicción, no desde la convicción. Me repugna y me parece sospechoso, todo lo que aspira a superioridad moral, todo lo que propone una línea de perfección a seguir, sea una religión, un movimiento artístico o un partido. Prefiero ser librepensadora y creer sencillamente en la existencia de la deriva…

¿Hay muchas personas que critican como tú en sus obras temas como la discriminación de la mujer o el machismo?

Sí.

¿Qué sensación tienes?

Impotencia y esperanza fluctuantes ante la situación de machismo y violencia de género.

¿Te parece que los hombres tratan esos temas, o lo hacen más o menos?

Hay gente “pá tó y cá uno es cá uno”. Pero evidentemente al ser nosotras mayormente las afectadas los tratamos más.

Desde mi experiencia de artista que intenta vivir a duras penas de lo que crea y enseña, siento que, independientemente del género, es todo muy precario y faltan en numerosas ocasiones buenas prácticas que dignifiquen nuestro trabajo en general. A esto se añade que sigue habiendo un desequilibrio enorme en cantidad y calidad de mujeres profesionales del arte y el cine frente a hombres, respecto a quién realiza las grandes exposiciones, quién va a los festivales de cine de prestigio y en la igualdad de los honorarios recibidos.

¿Crees que tu obra hubiera sido recibida de forma distinta si fueses hombre?

Sí. Tendría más poder, dinero y sería una estrellona.

¿Alguna vez has notado que algún hombre no se sentía cómodo porque fuera una mujer la que mandara?

Sí.

¿Y alguna vez has notado que le pasaba eso a una mujer (que no se sentía cómoda al ser mandada por una mujer)?

Sí. A pesar del ninguneo aberrante que hemos sufrido las mujeres a lo largo de la historia, avanzamos para mostrar la parte de la vida y de la historia que somos. Lo ideal sería avanzar con la intención de respetarnos y sumar entre todas a pesar de nuestras diferencias.

¿Alguna vez te has sentido beneficiada o más apoyada por ser mujer?

Sí.

¿Crees que el cine español se ha hecho un hueco en la industria cinematográfica internacional? ¿Está reconocido a nivel mundial?

Regulín, regulán. Aunque, más que la industria, me interesan los “experimentos” audiovisuales que crean nuevos territorios de sensibilidad. Otras formas de contar y expresar a través del audiovisual entendido en un sentido amplio y enormemente sugestivo. Más allá de las formas e itinerarios habituales de la industria del audiovisual, fuera del circuito comercial, hay vida.

¿Cómo crees que se ha transformado el panorama cinematográfico para las mujeres en España desde que tú empezaste a hacer cine hasta ahora?

Somos muchas más en el vasto y estimulante panorama del audiovisual actual, que se encuentra en un estado de superabundancia, hibridación, mestizaje y exuberancia creativos. Explorar la zona de libertad que existe entre el vídeoarte, el documental experimental, y todas las proteicas formas de nuestra cultura digital nos abre todo un mundo de posibilidades. Dicen que la industria cinematográfica en España vive en crisis, pero el audiovisual hecho con tres duros y mucha pasión, me parece que está sanísimo.

¿Has sentido en algún momento que tu entrada en la industria de cine se hace más difícil por el hecho de ser mujer?

Alguna que otra vez.

Esto es, ¿te has sentido alguna vez discriminada por ser mujer?

Sí. Porque vivimos en un mundo extraño, donde la misoginia (explícita o encubierta), el machismo y los micromachismos, los lobbys del cine y del arte, la maternidad… son sentidos casi siempre como un lastre para la autorrealización artística de la mujer.

Porque reflexionando sobre las mujeres en el sistema artístico y en la industria de cine en la actualidad, creo que, aunque avanzamos, no hemos logrado el mismo nivel de representación, valoración y visibilidad que los hombres.

Según tú ¿qué medidas ayudarían a las mujeres para entrar en la industria cinematográfica española? ¿Qué les recomendarías para ‘meter la cabeza’ en el mundo del cine?

Trabajo duro y asociacionismo (CIMA, AAMMA – Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales, MAV – Mujeres en las Artes Visuales …) para reivindicar porque quien no grita y reclama, no mama.

Sinceramente, les diría que esta profesión es vocacional, por amor al arte, extenuante y muy sacrificada. Nuestra economía es precaria y normalmente practicamos el disponibilismo (el hazlo gratis, ¡ay, qué cáncer consentido!, porque necesitas comunicar tu arte a los demás). Nuestro trabajo en ocasiones es vampirizado por intermediarios que se aprovechan, mientras no somos retribuidas dignamente. Enseño en universidades, centros de arte… y creo que la clave está en educar desde la infancia en la igualdad y la no violencia. Se habla mucho de igualdad de género, pero se sigue enseñando que no está bien pegarle a una mujer, en lugar de que no está bien pegarle a ninguna persona o a ningún ser vivo.

Mi vida tiene mucho de ciberesclavitud, autoexplotación extrema y workaholismo. Les recomendaría que se dediquen a otros menesteres más gratificantes, como los animales y las plantas. Ellos son los únicos que merecen la pena a estas alturas para mí.

Con respecto al tema concreto del apoyo a las mujeres cineastas, ¿cómo percibes tú la actual situación del cine español hecho por mujeres – a nivel de formación, acceso al trabajo, acceso a la financiación y redes de colaboración?

Contamos con un asociacionismo luchador (CIMA, AAMMA, MAV, Unión de Cineastas, Clásicas y modernas…). A nivel de formación, distribución y redes de colaboración: Drac Màgic, Mostra Films Dones y Archivo, Pioneres del cinema, FILMS DES FEMMES de Playtime Audiovisuales, Mujeres de cine vod, Lab Bonemaison con su valiosa labor…

¿Alguna vez te has sentido menospreciada o infravalorada por ser mujer en un Festival?

No. Para mí un festival es una gran fiesta, un lugar de encuentro y creación, un espacio de crecimiento, canalización y expansión del complejo panorama audiovisual actual. Aporta humanidad, feedback y pasión compartida por ese otro cine. Convivencia e intercambio con otros realizadores, público y equipos de trabajo, momentos de disfrute y aprendizaje. Interesantes seminarios, talleres y clases magistrales…

Una experiencia vital que te cambia. Un modo diferente de ver y hacer el cine. Crecimiento personal y profesional, conocimiento de gente del medio maravillosa y de películas que nos transforman…

a entrevista completa, más extensa, se puede descargar en PDF.