Paula Pedemonte

ENTREVISTA CON PAULA PEDEMONTE

Paula Pedemonte nació en 1991 en Premiá de Mar, desde pequeña ha estado interesada en el mundo del arte y por ello ha realizado una formación y estudio constante en distintas disciplinas, como el violín, que la llevó incluso a formar parte de la Orquestra Sinfónica de Barcelona.
Posteriormente se graduó en Derecho, en la Universidad de Barcelona, con una mención en Sociología, y continuó sus estudios especializándose en el desarrollo de proyectos culturales, cosa que la condujo a trabajar en el departamento de estrategia del Museo Nacional de Arte de Catalunya.
Su pasión por la sociología, audiovisual, la escritura y la música, derivó en la realización de un Master en Dirección y Guion Cinematográfico en la escuela La Casa del Cine de Barcelona, y durante los años subsiguientes escribió, dirigió y produjo varios cortometrajes, como Hotel Olympus en 2017, nominado a nivel nacional a Mejor Cortometraje en el festival MECAL Barcelona e Ibiza CineFest y nominado al premio de nuevos talentos del SGAE, mientras que a nivel internacional también obtuvo nominaciones en el Brussels Short Film Festival, el DIFF en Corea del Sur y el Festival Outfest LGBTQ Film Festival en Los Ángeles.
Además, Paula Pedemonte está inmersa en proyectos de investigación y crítica social, a la vez que explora el mundo artístico, en sus múltiples facetas – poesía, narrativa, artes plásticas y audiovisuales –. En 2018 se empieza a dedicar plenamente a la realización de sus proyectos y obras, e inicia la escritura de Louis, su ópera prima, largometraje que actualmente se encuentra en desarrollo.

¿Cómo te definirías como cineasta?

Siento que me queda demasiado por aprender y experimentar para poder contestar a esta pregunta, no sé si llegaré a responderla alguna vez o si igual que evolucionamos como personas, cambiamos y sentimos muy diferente en distintas etapas de nuestra vida, posiblemente pase igual. Creo que ahora mismo sólo me define la intuición, estoy intentando “des-mecanizar” toda mi creación artística y llegar así a trabajos que creados desde la razón jamás hubiese llegado.

Sobre Louis ¿Qué está significando para ti, tanto a nivel profesional como personal, su desarrollo?

Louis significa para mi confiar una vez más en mi trabajo, que es sin duda lo más difícil a lo que me he enfrentado como cineasta, la confianza ciega de escribir y desarrollar sin importarte qué pasará con esta historia, ni siquiera saber si llegará a producirse o si una vez rodada lanzará el mensaje que tenías en la cabeza junto a la primera línea de guion o al contrario será un fracaso estrepitoso, no para los demás, sino para mí misma. Louis significa un cambio de perspectiva crucial en mi vida, trabajo de muchos meses sin medios suficientes y plena confianza […].

¿Qué temáticas, en clave de género, abordas en tus obras? ¿Qué es lo que te ha llevado a escoger estos temas?

En Hotel Olympus, intenté crear un personaje que nos daba una visión distinta de la masculinidad de un chico menor de ambiente suburbano. En todas mis creaciones intento abordar el género desde su disidencia, personajes encerrados en expresiones identitarias que no le corresponden, como consiguen dar pasos adelante, como afrontan esos pasos, etc. Creo que hay una motivación personal clara en todos los temas que abordo, yo misma he tenido crisis de identidad producidos sobre todo por la identidad y expresión de género, la tendencia sexual y la idea de mujer a la que me he visto obligada a acercarme durante toda mi vida y dónde más allá de mis genitales, jamás me he sentido identificada ni representada. Construcción por la que aún hoy lucho por deshacerme.
Louis, que aparte de ser el título del largometraje, es el nombre de la protagonista, una niña de cinco años, está basada en gran parte en experiencias personales. Quería expresar lo que significa en la vida de cualquier adulto la construcción a la que se ha visto sometido, todo desde el contraste de la mirada de alguien construido lo mínimo posible, que en este caso es Louis. Una de las grandes reflexiones es en clave de género, Louis no se identifica en ningún género binario y a su corta edad juega y experimenta sin límites con su identidad.

¿Alguna vez te has sentido discriminada o limitada a la hora de entrar en la industria del cine, por el hecho de ser mujer?

Durante toda mi vida me he sentido y me sigo sintiendo limitada por mí misma. Creo que el estado y la educación patriarcal a la que nos hemos visto sometidos ha creado esas dudas e inseguridades en muchas de nosotras y se trata de un complejo crónico en pensar que nuestras ideas, nuestro cuerpo, nuestra voz, no serán nunca suficientes. Así como no me he sentido discriminada directamente por ser mujer, sí que he sentido que se proyectaban muchas más dudas hacia mí que hacia mis compañeros varones cis, en mi caso la mayoría de veces eran otras mujeres las que proyectaban esas dudas […].
Hemos crecido viendo triunfar y fracasar a hombres, pero aún no nos permitimos ver el triunfo y el fracaso en mujeres como algo normal, ver su fracaso va en aumento sin precedentes y es positivo, porque demostrará que tenemos por fin el poder para hacerlo. Ojalá tenga la oportunidad de fracasar muchísimo en los próximos años.

En relación a tus obras, ¿En qué cineastas te inspiraste o cuales son más afines a tu perspectiva cinematográfica? ¿Entre ellos hay alguna mujer?

Hay dos personas que me dieron una mirada distinta al cine que yo conocía y por los que seguramente hoy en día quiero hacer películas. La primera es Sofia Coppola, estrenó Vírgenes Suicidas en el 2000 en España, yo tenía 9 años y no sé aún como pero la vi en televisión. Me fascinó todo, la banda sonora, la dirección de arte, la sensibilidad de los personajes, la trama macabra y su conjunto. Me quedé totalmente ensimismada por su cine y me inspiró a empezar a pensar el audiovisual como texturas, sonidos, sensaciones, emociones, etc. El guionista y director Harmony Korine es el segundo, que conocí algo más tarde, ya de adolescente y con él descubrí otras maneras de hacer cine, unas que me llamaban mucho más la atención que el cine convencional al que estaba acostumbrada a ver.

En tu obra ya finalizada, Hotel Olympus, el equipo producción, rodaje y postproducción ¿estaba conformado por mujeres? De ser así, ¿cuántas? ¿En obras anteriores en las que participaste, sucedía lo mismo?

En Hotel Olympus, al ser una producción pequeña, sin apenas presupuesto, hubo muchas personas del equipo trabajando para todos. El cortometraje lo escribí, produje, dirigí y monté yo misma con la ayuda de la súper talentosa Adriana Ramírez en la dirección de fotografía y con un excelente trabajo de Sílvia Grau en la dirección de arte. En esa producción el equipo técnico estaba conformado casi en su totalidad por mujeres, no obstante, no siempre he estado en producciones dónde los jefes de equipo sean mujeres, sino por mi experiencia, en producciones grandes normalmente las mujeres que hay asumen roles menores, no por falta de experiencia ni profesionalidad, sino porque el mismo nacimiento de estos proyectos está conformado por hombres que en sus vínculos profesionales no conocen a muchas mujeres, así que es un pez que se muerde la cola […].

Siendo mujer cineasta e incorporando mujeres como personajes protagonistas de tus películas ¿consideras que tus películas son feministas?

Si hablamos de feminismo disidente, racializado, decolonial y queer, me encantaría pensar que sí, mis películas y mis textos son feministas o lo intentan. Si por lo contrario hablamos de feminismo blanco, tránsfobo, exigente y limitante en cuánto a identidad y expresión de género y que va acompañado por defecto de campañas publicitarias y se materializa en capitalismo, entonces no tengo absolutamente nada que ver con ese feminismo.

¿Qué les recomendarías a mujeres para adentrarse o conseguir su espacio en el mundo del cine?

Pienso que la confianza es crucial para avanzar. Creer en el proyecto, incluso en medio de las dudas del proceso creativo y no dejar que nadie debilite esa confianza a largo plazo. Trabajar en ti misma lo máximo que puedas y encontrar los medios y la energía para dar la mejor versión del trabajo que puedes realizar. No tener miedo, darse la oportunidad de fallar y exponerse a la industria. No considero que esté dentro del “mundo del cine”, lo que sí tengo claro es que me siento bien con las decisiones que tomo, a nivel personal y profesional, tengo claro porqué escribo, porqué quiero hacer películas, y lo consiga o no, seguiré trabajando en ello.


PRESENTACIÓN DE LA AUTORA DE LA ENTREVISTA

Mi nombre es Núria Martín Atahona, nací en 1996 en Hospitalet, soy licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con especialidad o mención en Psicología Social. Actualmente estoy cursando el Máster en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía, que además de permitirme aplicar mis conocimientos académicos, me ha posibilitado sumergirme a fondo en el mundo del feminismo y explorar ámbitos de estudios y/o aplicación que quizá nunca habría considerado explorar por mí misma, como es el cine y el mundo audiovisual.
Así pues, en el marco de la asignatura Lenguaje, Género y Medios de Comunicación, se elabora el presente trabajo, cuyo objetivo es el de realizar una entrevista a una mujer cineasta emergente – Paula Pedemonte –, como vía para analizar la situación y realidad de las mujeres en el mundo audiovisual hispano.